Posted by on 11 Dic, 2015 in bienestar, salud | 0 comentarios

Cada vez más y más gente se da cuenta de la conexión entre cuerpo-mente-alma, pero todavía hay muchas preguntas sin resolver. ¿Qué es esta conexión? ¿Cómo la puedo encontrar? ¿Puede conseguirlo cualquiera? ¿Hace falta creer en algo? ¿Necesito meditación? ¿Puedo compaginarlo con mi ajetreado día a día?

Lo mejor es que esta conexión no es algo que se tenga que aprender –aunque sí va bien ejercitar, o al menos reflexionar sobre ella-, porque ya lo tenemos intrínseco: nacimos con ello, nos viene dado. Muchos de nosotros no nos damos cuenta, pero si prestamos atención a los detalles y a las situaciones cuotidianas veremos claramente la conexión. ¿O no has notado nunca un dolor directo en el estómago al recibir una mala noticia?

El cuerpo, la mente y el alma trabajan como un solo sistema de energía. Los tres se conectan entre sí para mantener la energía fluyendo en nosotros. Este flujo de energía puede ser abundante o restrictivo, dependiendo de nuestro “estado del ser” en cada momento.

Pero, ¿cuál es el “estado del ser”? Nuestro estado del ser es nuestra sensación general de salud y bienestar. Es el equilibrio total de todos los niveles de nuestro ser, la alineación con nuestro ser real. Esta alineación se da cuando sentimos alegría en todo lo que hacemos, tratamos bien a los demás y a nosotros mismos, tenemos un sentido de propósito y servicio universal.

Evidentemente, cuando no estamos alineados sentimos todo lo opuesto. Nuestro objetivo es estar en armonía con nuestro estado del ser para crear de forma fácil la vida que nosotros queremos. Así es como cuerpo, mente y alma encajan a la perfección.

Hay componentes de nuestro cuerpo, mente y alma que contribuyen al flujo de energía en todos los niveles. Y también existen una serie de mecanismos intermedios que favorecen un equilibrio general y fortalecen el flujo de energía entre niveles. En otras palabras, hay cosas que hacemos en cada momento que facilitan o van en contra de nuestro flujo energético natural.

El alma

El alma es el último responsable de dar al cuerpo su fuerza vital. Sutilmente guía y dirige nuestro comportamiento y nuestras acciones en su forma física. Cuando el alma decide salir del cuerpo físico, éste perece. La sabiduría, el amor y el servicio universal son los que guían al alma. Parte de nuestra salud depende de la concordancia entre lo que vivimos y los mensajes del alma. Hemos de interpretar los síntomas de las enfermedades como mensajes espirituales y conflictos no resueltos.

La mente

La mente es el nivel siguiente, el mecanismo interactivo entre cuerpo y alma. La mente filtra y registra las emociones (el idioma del alma) y registra impulsos nerviosos generados por nuestro cuerpo. El grado de comunicación entre cuerpo-mente y alma-mente depende de la habilidad que uno tenga para manipular su propia mente. La mente tiene dos elecciones, o bien bloquear sensaciones o bien escucharlas. Una mente sabia hace esto último. Es el inpass del entendimiento entre los mensajes del alma y las reacciones de nuestro cuerpo.

El cuerpo

Y finalmente el cuerpo, nuestra protección, el producto que deriva de la mente y el alma y de cómo es cuidado y tratado a diario. La fórmula de la supervivencia del cuerpo –sueño, dieta, ambiente y ejercicio- puede alargar o acortar la vida. Es, de los tres niveles, del que más consciencia tenemos, ya que vivimos en él, y si por ejemplo enferma, sufrimos las consecuencias directamente. Un cuerpo saludable es una oportunidad de vivir libres, pero un cuerpo enfermo nos obliga a aprender. Y a lo largo de nuestra vida pasaremos por muchos procesos de aprendizaje.