Posted by on 19 Ago, 2015 in bienestar, cuerpo, organismo, salud, terapia | 0 comentarios

Estamos bien familiarizados con la idea de que somos nosotros mismos los que, en muchas ocasiones, nos provocamos las enfermedades que sufrimos, pero la mayoría piensa que esta provocación viene a través de malos hábitos como puede ser el fumar, beber, una mala alimentación o la falta de ejercicio.

Sin embargo, hay que dar un paso más allá y comprender que muchas veces creamos las enfermedades con nuestra mente. Este es el nivel en el que debemos considerar formas alternativas de curación.

La enfermedad no es algo que debamos evitar –es más, es posible que no exista nadie 100% sano en el mundo. En lugar de ello, hemos de ver la enfermedad como una oportunidad de ser más conscientes y tratar de descubrir por qué estamos vivos. Aprendemos lecciones vitales y descubrimos nuevos propósitos a través de las enfermedades y dolencias.

La idea de que sea el propio paciente el causante de una enfermedad ha creado mucha polémica y es desaprobada por gran parte de la comunidad médica, una comunidad que aboga por un cuerpo completamente sano a través de la eliminación de toda enfermedad posible.

No obstante, no debemos confundir el término “causa” con el de “culpa”. Un paciente no tiene culpa de estar enfermo, a pesar de que su mente pueda ser la causa. Cada enfermedad requiere un trabajo posterior, la búsqueda de un significado: hemos de descubrir qué nos quiere decir. La enfermedad nos pone unas tareas a realizar, y una vez completadas, estamos curados.

Se han demostrado, por ejemplo, algunos casos en los que se muestra el paralelismo de cuerpo y mente. Las personas mayores son propensas a lo que denominamos insuficiencia cardíaca, cuyo síntoma principal es que el corazón se hincha. A nivel psicológico, el reto que se nos presenta es el de vivir con el corazón abierto a los demás, lejos del aislamiento en uno mismo. Cuando cumplimos con la “tarea” que nos pone la enfermedad, aliviamos nuestro dolor. Si ignoramos la enfermedad a nivel psicológico, vamos a acarrearla durante un largo tiempo, incluso para siempre.

Otro ejemplo viene dado con los pacientes con cáncer. La mayoría de ellos han estado completamente sanos durante los últimos 20 o 30 años, y de repente, se les detecta cáncer. Ellos han suprimido todo hasta ese momento, que suele coincidir –no siempre, pero sí muchas veces- con la jubilación o con un periodo de descanso. Justo cuando el cuerpo y la mente se relajan.

Si asimilamos estos conceptos, nuestra visión de la vida y la salud cambia por completo. Hemos de ser capaces de aceptar nuevas teorías y filosofías de vida, así como terapias medicinales y técnicas de curación alternativas. La psicoterapia, la homeopatía o la acupuntura son algunas de estas alternativas a la medicina tradicional –medicina a la que no hemos de dar de lado por completo.

Ya no basta con ser conscientes de lo que nos pasa, si no que hemos de ser conscientes de por qué nos pasa. Hemos de ser capaces de encontrar el significado y los motivos por los que hemos cogido un resfriado o tenemos migrañas constantes. Y una vez encontrado el motivo, debemos realizar los pasos necesarios para llegar al nivel de equilibrio entre cuerpo y mente. Solamente si trabajamos nuestros problemas físicos a nivel emocional y psicológico podremos solucionarlos y sentirnos mucho mejor con nuestro cuerpo y nuestra alma.

En Salud Euskadi trabajamos con distintas terapias alternativas, como la medicina integral cuántica que trabaja con recursos terapéuticos de las sales minerales y la cristaloterapia, homeopatía y un tipo de alimentación integral, así como otras técnicas como la hidroterapia de colon o el recuperador electrónico. Ven y déjate llevar de la mano de expertos en la materia en nuestro centro de salud en Bilbao.